lunes, 15 de septiembre de 2014

DEL ÁRTICO A LAS SALINAS DE CALPE

...O DE ORNITÓLOGOS Y FALAROPOS


Falaropo picofino.

Los ornitólogos somos bichos raros. Y si no sabéis muy bien de qué va esta afirmación, os recomiendo ver la divertida película “The Big Year” (buscadla en vuestra página habitual) y veréis lo que puede llegar a hacer alguien por ver un pajarillo.

Ayer, Willy, un ornitólogo afincado en Calpe, nos dio el “cante” de que había un Falaropo picofino en las salinas de esa localidad. Toni se encargó de avisar por el Facebook.

Salinas de Calpe (panorámica).

¿Qué qué es un Falaropo picofino? Te lo cuento y puede que eso ayude a comprender que varios amigos (y yo mismo) acudiéramos al saladar calpino a buscar y, con suerte, observar a esa ave.

El Falaropo picofino, Phalaropus lobatus para la comunidad científica y Escuraflascons de bec fi para los catalano parlantes, es un ave limícola con una serie de características que la hacen distinta de la otras. De ellas hablamos en un momento. Primero veamos qué hace tan especial al hecho de que apareciera por Calpe.

El Falaropo picofino.

El Falaropo picofino anida en regiones árticas de Europa (Rusia, Escandinavia, Islandia, Groenlandia, puntualmente en el norte de Reino Unido), Asia y Norteamérica. Allí hacen un pequeño nido aprovechando cualquier hueco en el suelo y ponen casi siempre 4 huevos que eclosionan a los 18-20 días. En cuanto nacen, los polluelos dejan el nido para seguir a sus padres en busca de alimento.



Fuera de la época reproductora emigran hacia el sur, llegando a las aguas del Atlántico Sur (costas de Sudamérica) y regiones del Océano Índico. Aquí, con la migración, viene lo gordo. Si nacen en el Ártico, ¿qué hacen en Calpe?

De la población del Atlántico Norte y Ártico europeo no se sabe con certeza cuáles son movimientos. Hay datos de ejemplares marcados con geolocalizadores en Escocia. Uno de ellos dejó las Islas Shteland el 1 de agosto de 2012 y cruzó el Océano Atlántico hasta el Mar de Labrador en el este de Canadá en 6 días, luego se trasladó hacia el sur hasta llegar a la península de Florida durante septiembre, cruzó el Golfo de México en el Océano Pacífico y llegó a un área entre las Islas Galápagos y la costa de América del Sur a mediados de octubre, donde permaneció hasta finales de abril, volviendo por un camino similar hasta que la batería falló cuando el ave estaba cruzando el Océano Atlántico. La migración total de 22.000 kilómetros es aproximadamente 60% más larga que la ruta asumida previamente a la parte occidental del Mar de Arabia, y esta primera evidencia de la migración de un ave de cría Europea hasta el Océano Pacífico también ayuda a indicar la posible ruta migratoria de los grandes movimientos de otoño de Falaropos picofinos por la costa este de América del Norte (1).

Ya con eso es suficiente como para justificar ir a verlo ¿no?

Aquí podemos comparar el tamaño con el de las Gaviotas reidoras.

Pues hay más.

A pesar de ser una limícola, esta especie suele estar nadando en vez de correteando por las orillas. La hembra es algo más grande que el macho y luce unos colores más llamativos durante el verano que los machos (al revés que la gran mayoría de las especies de aves). La longitud es de 18-19 cm, la envergadura alar de unos 34 cm. Su peso es de solo poco más de 40 g. Ese cuerpecillo se mete esa paliza de kilómetros luchando contra los depredadores, mal tiempo, fatigas… y seres humanos que les disparan, destruyen sus lugares de descanso, contaminan sus aguas y… ¿lo dejo? ¿no?



Para nosotros es una afición lo de ir a ver aves. Y si son especies cómo esta, más. Yo solo la he visto en otra ocasión, en el año 2001 en la Laguna de la Mata, gracias al “chivatazo” de Jacobo y otros amigos.

Ha sido difícil fotografiarlo porque no paraba de moverse, cambiando de dirección continuamente.

Ir a las Salinas de Calpe, estaba “chupado”. El ave seguía allí y aquí la tenéis, fotografiada con disgiscoping (telescopio+cámara) y con la cámara, a una gran distancia porque el picofino no ha querido alejarse del centro de la salina.

Una nueva especie para este humedal, de gran (y desconocida) importancia en la migración de las aves.

 
Salinas de Calpe, otra panorámica desde un punto distinto.

Flamenco, con digiscoping.




(1) Malcolm Smith, Mark Bolton, David J. Okill, Ron W. Summers, Pete Ellis, Felix Liechti and Jeremy D. Wilson en Ibis Vol. 156.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

SEQUÍA (II)


La meteorología sigue sin mostrarnos la lluvia desde el otoño pasado. En Alicante estamos en la peor sequía desde que se tienen datos. Y la perspectiva no es muy halagüeña. a corto plazo.

Una imagen desoladora

He visitado el Embalse de Amadorio. Se encuentra en un nivel muy bajo, tanto que han aparecido construcciones que habitualmente permanecen sumergidas. El aspecto es desolador.

Visión de la presa.

Habitualmente está sumergido.

Al fondo, agua.

Formación geológica.

En cuanto el ser humano puede llegar a un lugar, su curiosidad le hace ir a ver qué hay. Y a dejar sus basuras, irremediablemente.

El Homus marranus sigue en expansión y se ha convertido en plaga.

Se tira cualquier cosa. Por rara que sea.

Los cielos sí muestran más vida. Un buen grupo de Golondrinas dáuricas vuelan juntas,  preparando el viaje al África sudsahariana Algunas Golondrinas comunes se les unen. Un Gavilán pasa como un rayo y no caza una Curruca por centímetros a pesar del espectacular e increíble giro que da en el aire. Decepcionado se pierde entre los pinos.


Golondrinas dáuricas.
   
Los alrededores están igual La falta de lluvias ha hecho que se sequen muchas plantas y cultivos, incluidos los duros almendros.


Almendro seco.

Flor de baladre (o adelfa), de lo poco que queda verde.



La falta del líquido elemento afecta a todo, desde a los insectos a las aves, de las plantas a los mamíferos. Y a los anfibios ya ni hablamos.

Garza real. No me he acercado más por no convertirme en una molestia.

"Paterío" y otra Garza real aprovechando el agua.

 
Libélulas.

Tábano.

Hormigas recolectando semillas de un cardo.

Un viejo conocido encariñado con el hinojo.

Solo las montañas son capaces de atrapar las nubes y obtener una ínfima humedad, absolutamente insuficiente para regenerar los acuíferos y restaurar la humedad del suelo.

Puig Campana. Sus 1.408 m de altura retienen algunas nubes.




Esperemos que llueva pronto. Y que lo haga de forma correcta.


viernes, 5 de septiembre de 2014

SEQUÍA


Desde el Laboratorio de Climatología del Universidad de Alicante informan que la sequía que padecemos este año alcanza niveles de “histórica” y “sahariana” (ver), la peor desde que se tienen datos, es decir, desde 1893. En ese año se produjo también una gran sequía pero, la actual es tan grave, que solo se ha registrado la mitad de las precipitaciones que en la de 1893. Han caído 7 litros frente a los 13 de entonces. Estamos por debajo del 90% de lo que sería normal en lo que llevamos de año.

Solo hay que salir al campo y ver el estado de la vegetación. La sensación es de estar viendo una imagen en blanco y negro (“virada a sepia” que dice un buen amigo), donde los árboles y el resto de plantas se han secado, con lo que eso supone para el resto de seres. Hasta los duros espartos se están secando completamente en gran número, algo absolutamente inusual.

Por otro lado, los meteorólogos advierten de que la temperatura del agua es anormalmente alta (27-29ºC) y eso, en caso de embolsamiento de aire frío en capas altas de la atmósfera, hecho frecunte al principio del otoño, podría provocar lo que conocemos como “gota fría” (los científicos prefieren llamarlo Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA)), un suceso de fortísimas precipitaciones muy localizadas y concretas en un corto espacio de tiempo. En los años 1982, 1987 y 1997 en la ciudad de Alicante tuvimos la desgracia de sufrir dolorosos episodios de este fenómeno.

Esperando que la llegada de las tan necesarias lluvias no sean tan traumáticas y lleguen de forma suave pero abundante, os dejo con algunas fotos de estos días, en los que parece que comienza el inicio de un tímido cambio hacia el otoño. Y a las lluvias.





Fotos hechas al amanecer en las Playas de San Juan y Muchavista (Alicante y El Campello, respectivamente).