domingo, 24 de abril de 2016

CURRUCAS MOSQUITERAS Y OTRAS AVES

Curruca mosquitera.

De nuevo volvemos al Algar para otra sesión de anillamiento que apunta su primera observación de interés con una ardilla corriendo por un cable a la salida de la autopista. 

Llegamos coincidiendo con la salida del sol y Toni ya tiene una red montada. Hoy el equipo está compuesto por él, Itziar Colodro, Marta Giménez, Juanma Ferreira y yo y la mañana se presenta con una meteorología más tranquila que en la anterior visita. De hecho, al finalizar la mañana la temperatura ya es calurosa.


Fibonacci en una flor.



Instalamos 5 redes en los lugares habituales y conseguimos un total de 23 capturas de 12 especies, lo que hace que no paremos en toda la mañana.

Revisando las redes.

Fotografiando al ave del año.

De todas las capturas, destacan las de 4 ex. de curruca mosquitera, una especie que solo se encuentra aquí durante los pasos migratorios y que hemos anillado en muy bajas cantidades, a veces solo de uno o dos ejemplares por año.

Anillando las currucas mosquiteras.

Unas fotos bien merecidas a las mosquiteras.




En el cuaderno de anillamiento anotamos estas aves:

Carricerín                       1
Carricero común            2
Curruca capirotada        1
Curruca mosquitera       4
Golondrina común         3
Gorrión común               3
Jilguero                          1
Mirlo común                   2
Mosquitero común         1
Ruiseñor bastardo         1
Verdecillo                       1
Verderón común            3

Carricerín.

Curruca mosquitera.

Otra curiosidad es el caso del mosquitero común que presenta muda en algunas plumas del píleo.

Mosquitero común con muda en el píleo.

Vuelas los picos de coral con sus típicos sonidos de trompetillas sobre el cañar, donde se esconde una garcilla cangrejera dispuesta a almorzar lo que el río le ofrezca. Las ranas, por si acaso, buscan lugares más alejados de la ardeida

Rana.

La cangrejera escondida entre la vegetación.

Las golondrinas daúricas van y vienen frenéticas cogiendo barro para sus curiosos nidos en forma de botella, a lo que se dedican también sus “primas” las golondrinas comunes. Algunas de las que capturamos de éstas últimas, llevan el pico manchado de barro y la diferente longitud de sus colas nos demuestran que tanto los machos como las hembras están enfrascados en esa tarea. El plumaje, de intenso y oscuro color azul metálico, es una delicia para nuestros ojos.

Golondrina común con el pico sucio de barro para su nido.

Plumaje de golondrina común.

En este caso, quién la tiene más larga sí importa. La cola más larga delata al macho.

También tienen el pico sucio otras aves (como el verderón común) pero estos por pegarse algún pantagruélico atracón de apetitosas semillas.


"¡No me habéis dejado limpiarme el pico para salir en la foto!"



Los insectos vuelan muy activos por el calor. Los caballitos del diablo (vemos a Calopteryx haemorrhoidalis) ejecutan sus increíbles y envidiables vuelos mientras las abejas van buscando polen y las avispas construyen sus panales que parecen ser de fino cartón a la vez que nos miran con gesto huraño y hacen amagos de abrir su alas y despegar para ejercitar con nosotros sus aguijones. Mariposas como la macaón pasean su elegancia y colorido aprovechando la primavera pero, en esta ocasión, no nos permiten fotografiarlas.

Abeja.

Avispa.

Selfie almorzando.
Para el anillamiento, la cerveza AVE BIRRA es el mejor invento :D

Identificando.




Anilla en pata de mirlo.



Con eso de las nuevas tecnologías y el buen hacer de Itzy, hemos obtenido unos vídeos del momento más emotivo del anillamiento: la suelta del ave. Podéis verlo en el siguiente enlace (como siempre, recomiendo verlo en HD y con a toda pantalla):

Si no lo ves pincha en https://youtu.be/1nK9x-YmJtg

El equipo de hoy (Juanma tuvo que irse antes).


Una excelente mañana.


sábado, 16 de abril de 2016

PAJAREANDO


Hoy hay que ajustarse al tiempo disponible y lo aprovecho para hacer una de las visitas del SACRE en la cuadrícula que ya llevo unos cuantos años cubriendo para ese programa de seguimiento de aves.

La mañana ofrece cielos despejados (excepto una lejana línea de nubes en el mar, casi sobre el horizonte) y la temperatura no para de subir hasta llegar a los 24ºC.


Voy realizando el transecto y anotando las especies de aves y el número de ejemplares que veo o escucho. Hay también varios conejos y observo un lagarto ocelado soleándose en un camino asfalto poco transitado. Los insectos están muy activos y pasan delante de mí, entre sonoros zumbidos o lanzan coloridos destellos desde las flores donde se alimentan.


Esas flores también inundan el paisaje con multitud de colores, probablemente ayudadas por las recientes lluvias que parecen haber sido una especie de balón de oxígeno para una vegetación reseca. La cantidad de precipitación sigue estando por debajo (mucho) de la media así que, aunque algo se ha reducido, la sequía continúa siendo grave.


Me alegra ver un águila perdicera que casi sobrevuela la vertical del pueblo y a un par de mochuelos que parecen echar una tempranera siesta desde sendas ramas de algarrobos. Como mucho, abren un poco sus redondos ojos amarillos, miran unos segundos y siguen dormitando, tras esta breve comprobación de que todo sigue igual que unos minutos antes.

Alcaudón común acechando.

Los vencejos giran en el cielo entre chillidos y, más abajo, las dos especies de golondrinas se ven envueltas en un ir y venir constante, buscando comida las más tempraneras y barro las que ya van con prisas.

En una pequeña charca, las ranas andan tomando el sol junto a la orilla del agua. Parece una escena sacada en alguna de nuestras playas, con los bañistas tomando el sol y otros dándose un chapuzón.



Cada primavera, el arco iris se convierte en un ave: el abejaruco. Sus sonidos llegan desde lo alto del cielo y cuesta mucho llegar a verlos en el infinito azul pero, a veces, se apiadan del ornitólogo y se dejan contemplar posados sobre un cable o en un vuelo cercano. Toda la paleta de colores en el plumaje de un ave para inundar la retina de matices y tonos.

Abejaruco común.

Tórtola turca.

También la llamativa oropéndola canta su oriol e incluso se deja ver de forma fugaz pero con ese intenso colo amarillo que la hace inconfundible y le da su nombre de metal precioso.

En algunas de las paradas no ve ni escucho nada. No hay aves. Recuerdo el libro “Primavera silenciosa” pero, afortunadamente, no pasa mucho tiempo hasta que un verdecillo inunda el aire con su trino, el pito real lanza su agudo relincho desde algún lugar de la espesura o los vencejos dan una chillona pasada cercana y acaban con ese pesado silencio y la inquietante inmovilidad del paisaje, recordando que cada primavera tenemos la oportunidad de que el ciclo de la vida continúe otro año más.


Que así sea.

viernes, 8 de abril de 2016

GOLONDRINAS Y LLUVIA


Aprovechando el “puente” de Santa Faz vamos anillar al Algar con el aviso de Aemet de una alta probabilidad de lluvias. Ya en Benidorm se nota el viento racheado y en ocasiones fuertes y al llegar al Algar decidimos reducir el número de redes a solo tres por ese motivo y también porque hoy solo vamos Toni, Marta y yo.

Toni y Marta, anillando.

Cuando estamos montando la tercera red, recibimos la agradable visita de la concejala de medio ambiente del ayuntamiento de Altea, Beatriz Nomdedeu, que viene a conocernos y a ver qué es esto del anillamiento de aves. Puede ver todo el proceso desde el principio y soltar una golondrina que anillamos, mientras conversamos sobre las aves y el río y el futuro de todo ello. Esperamos seguir manteniendo un contacto regular que sirva para conservar este paraje tan destacado especialmente para la avifauna.

Con una app podemos seguir la evolución del frente lluvioso que ya empieza a asomarse por detrás de la Sierra de Bérnia. La lluvia se nos acerca y desmontamos dos de las redes, mientras nos divertimos recordando la que nos pilló en la sesión de Aigües del pasado año (-ver-). Dejamos instalada solo la de la “zona oscura”, que es en la que más aves han caído.

El cielo, cada vez más amenazador.

La lista de hoy, de 23 ejemplares, es sencilla y sin apenas recuperaciones. Es la siguiente:

Golondrina común    20 ex.
Pico de coral            1 ex.
Ruiseñor bastardo    2 ex.

Pico de coral, con el plumaje de intenso color por la época de celo.

Poco antes de las diez tenemos que desmontar la única red que mantenemos. Caen gruesas gotas que son el preludio de la lluvia que se nos echa encima. La temperatura ha bajado notablemente: de los 13ºC que teníamos a las siete de la mañana a la hora de irnos apenas llegamos a los 8ºC. En las montañas más altas de la provincia (Aitana, Montcabrer, Mariola...) se forma una fina capa de nieve, eso que llamamos un enfarinat de neu.

Sacando siete golondrinas que han caído a la vez en la red.

La sesión de esta mañana, aunque recortada por la lluvia, ha sido muy productiva, con una veintena de capturas de esas grandes viajeras que son las golondrinas, que me siguen fascinado por su carácter nómada, por su aerodinámico diseño y por el magnético azul metálico de su plumaje.

Color mágico.


Su regreso cada primavera es como una señal de que el ciclo de la vida no se ha interrumpido y que tenemos la oportunidad de hacer que se repita otro año más.

La tradicional foto de grupo, hoy dentro de la caseta por la lluvia.