lunes, 30 de abril de 2012

LA TIERRA DE LOS BUITRES



Hace un par de semanas que he tenido el privilegio de poder leer casi en primicia el informe del “XXIX censo de otoño de vertebrados de las Hoces del río Riaza” a fin de darle una última revisión antes de su publicación. Este censo es organizado por el Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza, y coordinado por el biólogo Juan Prieto Martín. Resume en 116 páginas los informes parciales de los 58 ornitólogos participantes (procedentes de seis comunidades autónomas de España, y de dos países más). El informe final ha sido realizado por Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo  y  por Juan Prieto Martín, y, como digo, yo le di una revisión final.

  
 Peña Rubia, el lugar que censamos.

Por diversos motivos, este año, el “Alicante’s Team” (Alfonso Lario, Raúl González y yo) no pudimos asistir al censo de otoño, pero la lectura de esas páginas me transportaron mentalmente a esos cañones calizos, a sus sabinares, a sus páramos, a escuchar el murmullo del río, a los paseos bajo la sombra de los buitres, a jornadas de naturaleza y a la compañía de ya viejos compañeros de prismáticos.

 
Alfonso, yo y Raúl, a punto de salir para Montejo, a una hora tan temprana que no tiene aún nombre. 

Los censos de otoño se vienen realizando en las Hoces del Riaza (Refugio de Rapaces de Montejo e inmediaciones) de forma ininterrumpida desde hace ya casi treinta años por parte de un grupo de naturalistas de manera altruista y entusiasta. Haga el tiempo que haga y con o más o menos participantes, los censos han cumplido rigurosamente con su cita.

Ni la nieve detiene el censo de otoño.

Es difícil explicar de forma breve la rica historia de este lugar, protegido a iniciativa del llorado Dr. Félix Rodríguez de la Fuente, donde un puñado (un puñado grande: de más de un millar) de naturalistas ha dedicado su esfuerzo e ilusión. La rica avifauna, especialmente la población de buitre leonado (la mayor de Europa), que vive en este enclave del nordeste de Segovia fue el motivo de crear el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega. Este último censo arroja la cifra de  un mínimo de 872 ejemplares, que podrían ser 893-894 con los datos del recuento de la noche anterior.

 
Buitre leonado en el comedero del Refugio de Rapaces de Montejo.

Efectivamente, es posible que conseguir dar una rápida pincelada, no me resulte tan sencillo. Tal vez  la nota que sobre el 37º aniversario que escribió hace unos meses el que es su más infatigable defensor y profundo conocedor: el Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo (Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza) me pueda servir de base al texto. Os dejo con él y con algunos cambios en su escrito para los que no conozcáis este lugar.


Fidel José contándonos divertidas anécdotas de la historia del Refugio (nadie las conoce tanto como él) en los páramos del sureste.

El 13 de enero se cumplen 37 años de la inauguración del Refugio de Montejo, y del Refugio del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España (Adena), con 2.100 hectáreas, y la Confederación Hidrográfica del Duero, con 315 hectáreas; en Segovia, junto a Burgos y Soria.

El 16 de junio de 1975, durante la Asamblea General de ADENA celebrada en el salón de actos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Félix Rodríguez de la Fuente nos hablaba del Refugio con la enorme ilusión que él sabía transmitir, pero advertía: “Ya verán ustedes los problemas que nos va a dar”. Y añadió: “Lo mismo que ahora Doñana nos trae quebraderos de cabeza, luego nos los traerá Montejo”.

Se han concedido 25  premios a trabajos, películas o fotos relativos al Refugio; el último en 2011, de SEO/BirdLife, a la foto de un torcecuello obtenida en Montejo por Lola Fernández. Ya en 1997, el Catedrático Francisco Bernis Madrazo, fundador y Presidente de Honor de la Sociedad Española de Ornitología, me escribía en una carta que “resulta grato y sorprendente notar el enorme despliegue de estudios, filmografía y fotografía que va generando el refugio”; y también destacaba el “constante baqueteo con tantas personas y tantos problemas”, “al cabo de años y años”.

 
Panorámica en la que se ve, entre otros, la localidad de Montejo de la Vega de la Serrezuela (izda) y Peña Rubia (dcha).

 
Viaducto y chopera del Riaza.

En efecto, la permanencia del Refugio resultó todavía mucho más difícil que su creación. Surgieron obstáculos que a veces parecían insuperables, o herían sentimientos profundos; y había que mantener el esfuerzo y la ilusión. Además de los habitantes de la zona, muchas personas relacionadas con la fauna, de toda España y también de fuera, han tenido algo que ver con este paraje emblemático. Las prolongadas adversidades dejaron claro quiénes defendían de verdad la naturaleza salvaje, en ocasiones hasta extremos increíbles. La asombrosa historia del Refugio es uno de sus grandes valores, aunque algunos parezcan querer borrarla.

En 1975, se anunció un complicado proyecto de reintroducción del águila real. Sin embargo, las águilas reales volvieron solas después de la protección del paraje, en un lento proceso que pudimos seguir con detalle durante años. En la Hoja Informativa sobre el Refugio (Nº 35, de 494 páginas), publicada en 2011, aparece amplia información sobre la historia de esta rapaz. Como señaló Hans Meltofte en 1988, en la revista de ADENA (“Panda” Nº 21), a veces parece olvidarse que muchas aves pueden volar.

El buitre leonado es omnipresente en el Refugio.

 
Águila real en las inmediaciones de las Hoces del Riaza.

El éxito del Refugio, a menudo contra todo pronóstico, se debe sobre todo a quienes le entregaron parte de sus vidas durante décadas, de forma sacrificada y generosa. Destacan sus excepcionales guardas, queridos y respetados dentro y fuera de sus pueblos. Hoticiano Hernando (hoy jubilado y guarda de Honor) y su hijo, Jesús (actual Guarda de WWF España) han dedicado y dedican su entrega y excepcional saber hacer para conocer mejor y conservar más este valiosísimo enclave. Sin su trabajo, hoy el Refugio no existiría.

Como tampoco lo haría sin la labor tan entusiasta, voluntaria y, a la vez, precisa, de ese más de un millar de naturalistas que lo defendieron, defienden y seguirán defendiendo, animados por una historia larga y llena de alegrías y tristezas. El amigo de los animales dijo una vez, refiriéndose al Refugio, que “… pienso que [aquí] encontraréis un pedazo de felicidad”.

 
Alfonso y yo con Hoticiano.

Encuentro de madrugada con Jesús (“Susi”) el guarda del WWF España y gran amigo.

 
Los aportes de carroñas son una de las múltiples ocupaciones del guarda. De gran parte de las explotaciones ganaderas de los alrededores le avisan para recoger animales muertos.

En 1994, la Junta de Castilla y León declaró este paraje como Parque Natural. Sin embargo, y contrariamente a lo que toda lógica nos induciría a pensar, esa forma legal de protección no ha traído consigo más que problemas y problemas. Las quejas de los naturalistas montejanos llegaron hasta el Defensor del Pueblo, quien nos dio la razón ante la descabellada idea de crear una serie de sendas que atravesaran zonas sensibles de gran valor, como una de las mejores áreas españolas para la escasa Alondra de Dupont. En el informe emitido por el Defensor del Pueblo se dice: “...con el programa de uso público aprobado se está creando unas suerte de parque temático […] convierte tal declaración en una amenaza en lugar de servir a la conservación de sus valores ecológicos”.

Hoy, siguen los problemas y no se ve solución si continúan las mismas circunstancias.

Otro problema es el hambre. En octubre de 2011, quedó sin ovejas un pueblo cercano de Burgos, como había ocurrido poco antes en algún otro de Soria. Ya en 1972, Ramón Elósegui escribía, en la revista “ADENA” (Nº 3), a propósito de los comederos de buitres: “El pastoreo general está en crisis, y aunque parezca paradójico esto conduce a la degradación de los prados naturales (…)”. El declive de esta actividad milenaria, agravado en los últimos años por un sistema insostenible de retirada de cadáveres  (en el que cuesta bastante más destruir una oveja muerta que comprarla viva), fruto de la histeria creada por el llamado “mal de las vacas locas”, se refleja en nuestro comunicado conjunto “No se puede seguir así”, suscrito por 35 asociaciones. Es urgente que, cumpliendo las últimas disposiciones europeas y nacionales, las comunidades autónomas delimiten zonas extensas donde se permita de nuevo dejar reses muertas en el monte, y los buitres desarrollen su función.

 
Buitre leonado en vuelo sobre las Hoces del Riaza.

Por otra parte, deseamos que pronto funcione bien el nuevo comedero de buitres en Maderuelo. En la comarca apenas quedan comederos; exceptuando el de WWF en el Refugio, y los de Campo de San Pedro y Ayllón. Se deben dar facilidades, en vez de poner dificultades absurdas y al parecer ilegales, a personas o entidades que desarrollan amablemente una importantísima labor de alimentación de estas aves, por otro lado protegidas por la ley.

Además del hambre, los buitres, los vertebrados europeos que se reproducen más despacio, se enfrentan a otras amenazas; desde los parques eólicos hasta el veneno, o ciertos tendidos. Sin olvidar las molestias ocasionadas por algunos visitantes, como pudimos comprobar de nuevo en nuestro último censo colectivo de otoño, coordinado por Juan Prieto; durante el cual, por cierto, descubrimos un nuevo punto de reproducción del sapo partero. 

Censando aves acuáticas en el Embalse de Linares del Arroyo.

Más de 600 ornitólogos han participado en estos censos. Dos asambleas de la Sociedad para la Conservación de los Vertebrados (en otoño de 1995 y 2005, respectivamente) se celebraron en Montejo; y fue allí donde se fundó, el 16 de noviembre de 1991, la primera Unión de Grupos Naturalistas de Castilla y León. El 24 de septiembre de 2011, tuvo lugar en Valladolid una reunión de representantes de estas asociaciones, organizada por ACENVA; como se indica en la última circular del Fondo, que puede verse en www.naturalicante.com.

Censado a distancia segura el comedero de Campo de San Pedro (Alfonso, Raúl y Fidel).

 Festín de buitres en el comedero del Refugio de Rapaces de Montejo.

El Refugio ha aparecido en 3.742 publicaciones impresas de todo tipo, 11 tesis doctorales y distintos proyectos fin de carrera, 909 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más), casi cien mil páginas de datos, 226 programas de televisión y 619 de radio, 17 títulos o figuras de protección, 279 conferencias, 49 congresos científicos (18 internacionales), etc. Reflejan el excepcional seguimiento conseguido, que además ha inspirado proyectos en otras partes de España.

Pero sigue habiendo sorpresas. El 31 de agosto de 2011, Juan Luis Galindo vio un flamenco (joven) en el embalse de Linares, por primera vez (quizás para toda Segovia); con lo que suben a 325 las especies de vertebrados citadas en la zona.

En 2011, llegó a volar un pollo de buitre leonado en tres nidos singulares: uno utilizado con éxito durante 31 años, y dos que lo han logrado en 16 años consecutivos. Son los nidos campeones en sus respectivas categorías, de un total de 771 nidos con éxito y 4.608 pollos volados que he podido controlar, durante 30.407 horas allí. También en 2011, salió adelante un pollo de alimoche en un nido que, al haber sido utilizado durante 25 años (sin contar unos tres años más en que la reproducción fracasó), es el campeón de los 98 nidos de alimoche (78 con éxito) que conozco en la zona.

Festín de buitres en el comedero del Refugio de Rapaces de Montejo.

En 2006 hicimos un homenaje al experto ornitólogo suizo Daniel Magnenat; quien nos encargó, antes de morir, que siguiéramos “amando y protegiendo esta bella región”, “completamente excepcional, de valor internacional”. Su viuda, Marianne Delacrétaz, envía cada año una ayuda económica para apoyar las Hojas Informativas y otros trabajos altruistas sobre el Refugio. Deseamos que se mantenga hermoso y salvaje; y siga moviendo voluntades e ilusiones, para estudiarlo y defenderlo, seguramente como en pocos espacios naturales ha sido posible.


Nota de prensa original del Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo (Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza) a la que he añadido comentarios con su autorización e imágenes de diferentes años.

Puede encontrarse mucha más información en http://naturalicante.com/mochila.htm


domingo, 22 de abril de 2012

CARTA DEL JEFE INDIO SEATTLE


Hoy, 22 de Abril, se celebra el Día Mundial de la Tierra y uno de los manifiestos más bellos que se han escrito sobre la necesidad de conservar el medio es el que lleva el nombre de "La carta del jefe indio Seattle". Os dejo con ella. 


En 1854, Noah Sealth (Seattle), el jefe de los Dawomish, remite una carta al presidente de los Estados Unidos contestando a su intención de comprar las tierras ancestrales de la tribu y confinarlos en una reserva. Esa carta es un clásico en la conservación de la naturaleza y de los pueblos indígenas.

"¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.
Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos?
Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante hoja de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.


Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado.
También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre vosotros. Él se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros
El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.


Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Su apetito devorará la tierra, dejando un desierto.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Él no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.
No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades daña la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.


No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?
Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento. La bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.


Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.
¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.


Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra.
Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.
Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común.


Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.
Pero ustedes caminaran hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no lo entendemos cuando se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes
¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció.
¿Dónde está el águila? Desapareció.


Así termina la vida y comienza la supervivencia...”



Todas las fotos extraídas de mi página de Flickr. Localización de las fotos: 1) Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (HU). 2) Mutxamel (A). 3) Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (HU). 4) Benidorm (A). 5) Somiedo (AS). 6) Seahouses, Reino Unido (foto de Alfonso Lario). 7) Cabo de las Huertas (A). 8) Alicante.

domingo, 15 de abril de 2012

LA MIGRACIÓN DE LAS AVES




La mitad de las más de 10.000 especies de aves realizan desplazamientos considerables para localizar áreas de alimentación o cría. Estos movimientos suponen el intercambio de millones de aves de Norte a Sur dos veces al año.

Con los cambios de las estaciones del año, muchas especies encuentran serios impedimentos para lograr alimentarse, por lo que han de emigrar a zonas geográficas más propicias. Esa búsqueda de alimento, puede ser complementaria a la necesidad de encontrar un punto donde resulte más sencilla y segura la nidificación. Así, las Golondrinas pasan el invierno en África, donde por las más altas temperaturas invernales, encuentran insectos con más facilidad y abundancia. Con el inicio de la estación seca (verano), esta disponibilidad de alimento es más escasa, por lo que se desplazan hacia el norte, llegando a Europa, donde, además, iniciar la reproducción. Una vez finalizado el verano, con la llegada del otoño, retornaran a sus cuarteles de invierno, al sur del Sahara.

Cigüeñas comunes en su nido en Montejo de la Vega (Segovia). Muchas de ellas ya no hacen el viaje hacia el sur en el invierno porque son capaces de encontrar comida en la península Ibérica.

Estos desplazamientos se realizan en todos los continentes. Los que nosotros observamos son fundamentalmente los que se producen entre Europa y África. Este es un fenómeno natural que ha maravillado a los hombres desde hace milenios. Así, en muchos puntos del Mediterráneo, la llegada o desaparición de algunas aves significaba el momento de la siembra o de la recogida de la cosecha, la llegada del buen o del mal tiempo.

La migración entre Europa y África es la más compleja de las que se producen en la Tierra. Hace 50 millones de años ya se encontraban sobre el planeta aves que hoy resultarían reconocibles, al menos, en su género, pero los continentes eran muy diferentes a tal y como los conocemos hoy. Las dos Américas estaban separadas entre sí por unos 1.000 km, la India distaba unos 2.000 km del resto del continente Indostánico, pero Europa estaba a más de 5.000 km de África.

El vuelo en "V" es habitual en muchas especies migradoras. El ave que va en primer lugar crea una especie de "túnel" que hace que las demás hagan menos esfuerzo en el vuelo.

El paso de estas aves se concentra en tres puntos: el Estrecho del Bósforo, la Península Italiana y el Estrecho de Gibraltar. Si nos fijamos comprobaremos que se tratan de los pasos intercontinentales con menos distancia a cubrir sobre el mar. Esto se debe a que a las aves les resulta muy arriesgado cruzar grandes extensiones de mar, ya que no tienen dónde posarse en caso de tormenta u otros problemas y tampoco pueden contar con la ayuda de la sustentación de las corrientes térmicas, inexistentes sobre el mar. A esta norma encontramos la excepción de las aves marinas que prefieren siempre pasar de un continente a otro sobre las zonas marinas.

 Avoceta común, un ave migradora que se reproduce en nuestros humedales.

Algunas aves realizan larguísimas migraciones mientras que otras apenas se mueven unos pocos kilómetros en su vida. Este tránsito está "grabado" genéticamente en cada uno de los ejemplares de cada especie migradora, fruto de los miles de años de desplazamientos.

Un millón de kilómetros
Entre las aves de mayor distancia en sus migraciones podemos destacar al Charrán Ártico. Nidifica durante el verano en el Ártico y regresa al sur en Agosto. Sigue la costa africana para alcanzar la Antártida en Noviembre. Pasados los tres meses de verano antártico, regresan al norte, al Ártico. Este viaje de ida y vuelta supone hasta 40.000 km anuales, prácticamente la circunferencia de la Tierra. Por el marcado de ejemplares de esta especie, se sabe que el ejemplar de más edad encontrado tenía 26 años, lo que supone... alrededor de un millón de kilómetros recorridos.

 Charrán ártico

Una excepción a estos tipos de migración volando sobre tierra firme y sobre el mar es la que realizan los Emúes, aves similares a los avestruces, que se desplazan caminando, al carecer de la capacidad de vuelo. Algunos ejemplares se han hallado hasta a 500 km de sus puntos de origen. Otra excepción es la que representan los ejemplares jóvenes de Alca y algunos Pingüinos que realizan esos movimientos nadando en el mar.

Los mecanismos que permiten a las aves desplazarse son sorprendentes. Algunos de estos son:

Campo magnético terrestre
Posición del sol o la luna
Posición de las estrellas
Luz polarizada y luz ultravioleta
Reconocimiento de accidentes geográficos
Ondas sonoras reflejadas
Olfato y gusto

No parece que todas las aves utilicen todos estos sistemas, sino que los combinan para orientarse.

Ya hablamos del caso de la Golondrina Común que con un cuerpo que pesa lo mismo que tres monedas de un euro, puede llegar a recorrer 12.000 Km en cada uno de sus dos viajes migratorios anuales, más de 20.000 km en total. Si le sumamos los vuelos en busca de alimento, la cifra sube a 300.000 km, la misma que separa la Tierra de la Luna.

Evidentemente, la migración está repleta de riesgos para las aves, tanto de origen natural (tormentas, inundaciones, sequías…) como las que añadimos los humanos (caza, destrucción de lugares de descanso, parques eólicos…) por lo que muchos ejemplares perecen en este proceso.

Control de aves migradoras
Para obtener la información sobre los desplazamientos y demás aspectos de las aves migradoras (y las que no lo son) se emplean varios métodos de investigación:

Seguimiento por radar
Seguimiento por satélite
Marcado
Anillamiento

Esta última técnica es la más extendida, sencilla y económica. Básicamente, el anillamiento trata de capturar momentáneamente al ave y, tras tomar sus datos biométricos, liberarla con una pequeña y ligera anilla en una pata.

Como es de suponer, estas actividades sólo pueden ser realizadas por personal cualificado y con os permisos de la autoridades de Medio Ambiente (Conselleria de Medi Ambient, ICONA...).

El método más utilizado para capturar las aves para su anillamiento es mediante el empleo de las redes llamadas "japonesas", "invisibles" o "de niebla". Cualquier otro uso está prohibido si no es para anillar por parte de personas autorizadas.

 Petirrojo en una red instalada por anilladores. Este ejemplar ya había sido anillado con anterioridad.

Estas redes se colocan en vertical. La aves que caen en ellas son liberadas de la red con mucho cuidado y, una vez identificada la especie (sexo y edad, si es posible) se les coloca la anilla y se les toman numerosos datos como

Peso
Medidas de alas, cola, tarsos, pico, etc...
Muda del plumaje
Niveles de grasa
Presencia de placas incubadoras
Etc.

 El anillador Toni Zaragozí toma los datos biométricos de un ave recién sacada de la red.

Lógicamente, existen varios tamaños de anilla, en función a la especie a anillar, fabricadas en materiales ligeros resistentes al desgaste, que van desde los 2-2,5 mm a los 27 mm de diámetro. Las más pequeñas (tipo "0") se utilizan, por ejemplo, para los Mosquiteros o los Verdecillos. Las más grandes (tipo"12") se destinan al Quebrantahuesos.

 Anillas de varios diámetros en su soporte.

En las anillas que se fabrican actualmente figura la leyenda: MINISTERIO MEDIO AMBIENTE MADRID ESPAÑA, en varias versiones abreviadas, más la numeración de la anilla, única e irrepetible. Otras anillas pueden llevar MINIST. AGRICULT. ICONA. MADRID-5, SPAIN y la leyenda alfa numérica. Otras más raras son las que llevaban inscrito MUSEO DE CIENCIAS, DOÑANA o ARANZADI. Esta última aún es usada, aunque en cantidades sumamente reducidas.

 Anilla ya colocada en el tarso de un ave, en este caso, un Chorlitejo Chico capturado en el Vinalopó.

El proceso del anillamiento de un ave no dura más de 4-5 minutos y es liberada de nuevo.

 Liberar un ave siempre es un momento muy especial. Cris suelta un Mosquitero común recién anillado en el Algar.

El volumen anual de anillamiento en España es de 150.000-250.000 aves anilladas, recuperándose unas 1.000 anillas propias y unas 3.000 anillas extranjeras. Desde que se inició esta labor científica, se han anillado unos 3.000.000 de aves y se han producido cerca de 70.000 recuperaciones, es decir, se han vuelto a encontrar esas aves anilladas o, al menos, la anilla.

Para algunas especies, y dentro de trabajos o investigaciones, se les añaden anillas de plástico de diferentes colores con leyendas alfanuméricas legibles con la ayuda de telescopios. En ocasiones pueden colocadas en el cuello, a modo de collar o babero. También pueden tener forma de etiqueta y colocarse sobre la espalda o en el ala.

Buitre leonado con anilla de lectura a distancia. Esta imagen está tomada en el comedero del Refugio de Rapaces de Montejo (Segovia).

Todos los datos de las capturas de los anilladores son incluidos en una base de datos nacional, intercomunicada con las de otros muchos países de todo el mundo. Así es posible averiguar los desplazamientos y otros aspectos de la vida de esas especies.

Aparte de las "recuperaciones" de aves anilladas que efectúan los anilladores y de las lecturas a distancia, también se obtienen datos de aves muertas por causas naturales o humanas, aunque la mayor parte de las aves silvestres, migradoras o no, de la Tierra están protegidas sobre el papel. Es fundamental que todos los datos sobre anillas sean remitidos al Centro de Migración de Aves. El CMA está integrado, junto a otros 28 centros europeos, en EURING, con un total de 8.500 anilladores que anillan 4.000.000 de aves y consiguen 100.000 recuperaciones.

 Las aves atraen la atención de los seres humanos. Nuestros amigos Edith y Paul observan maravillados los metálicos colores de un Martín Pescador recién anillado en el río Algar.


LA MIGRACIÓN DE LAS AVES EN ALICANTE
La provincia ofrece un amplio abanico de paisajes muy atractivos para la invernada de distintas especies de aves. Desde la costa hasta las montañas, pasando por los humedales y zonas forestales, son muchas las especies que pasan el invierno en “la terreta”, por ello, anilladores y ornitólogos en general, disponen de un magnífico lugar para desarrollar su tarea.

Algunas especies migradoras sólo se ven regularmente en algunos puntos concretos. Por ejemplo, el Roquero Rojo, un “ave típica de prados alpinos”, según algunas guías de identificación de aves, llega en verano, en reducido número, a tres o cuatro puntos muy localizados de nuestras sierras y repartidos entre Aitana y el Carrascal de la Font Roja donde nidifican unas pocas parejas. Sólo allí podremos verlos.

En invierno, frente a nuestras costas aparecen especies de aves marinas que llegan a pasar esa época y en algunos años lo hacen en cantidades espectaculares pero escapan, por motivos obvios, al anillamiento en esas circunstancias. No obstante, es un buen sitio para realizar lecturas de anillas de plástico en gaviotas y cormoranes, resultando más sencillo en las orillas. En mar abierto es difícil conseguir lecturas pero es un buen sitio para avistar especies no costeras.

Alicante todavía es una buena provincia para observar aves.

También en la Isla de Benidorm se están realizando anillamientos de Paíño Europeo, una especie pelágica que utiliza ese lugar para nidificar.

En Alicante se considera la presencia más o menos regular de cerca de 330 especies de aves, a las que habría sumar unas 40 especies exóticas, procedentes de escapes de cautividad. 86 especies son residentes, es decir, que están todo el año aquí (aunque puede que no nidifiquen) y algunas de ellas reciben más ejemplares con los pasos migratorios (“especies migratorias”) o durante la época invernal (“especies invernantes”) o en el verano (“especies estivales”). Así, hay 139 especies migradoras, 80 estivales y 130 invernantes.

Actualmente, hay algo menos de una treintena de anilladores en activo en nuestra provincia. En España, hay alrededor de medio millar y treinta grupos de anilladores.

Preferentemente se anilla en lugares que son especialmente frecuentados por las aves, como fuentes o cursos de agua, variando el tiempo de uso en función de la estación del año, afluencia de visitantes, etc. Algunos lugares en Alicante que frecuentemente se utilizan para anillar aves son el río Algar, las Salinas de Calpe, el Maigmó, Aigües, el río Amadorio…

Esta actividad tiene un marcado carácter científico pero no por ello puede dejar de ser utilizada como una importante herramienta para la educación ambiental, aprovechando ese contacto directo con aves silvestres para aumentar la sensibilización hacia los problemas de conservación de la Naturaleza.

 Pechiazul, ave invernante en Alicante, donde llega desde Escandinavia.

Para finalizar, muestro unos casos concretos de aves anilladas en nuestra provincia, como ejemplos de los datos obtenidos por esta actividad. Usaré datos del anillador Toni Zaragozí:

-Aves anilladas en Alicante y controladas en otro lugar:
Una Golondrina Común anillada en la mañana del 11 de Mayo de 1996 por Toni Zaragozí en las proximidades de la desembocadura del río Algar (Altea) fue capturada por el anillador Joan Castany, en Burriana (Castellón), por la tarde de ese mismo día. Hizo un total de 144 km en menos de 9 horas.

-Aves anilladas en otro lugar y controladas en Alicante:
Un Carricero Común fue anillado el 1 de Septiembre de 1996 en La Corbiere, Friburgo (Suiza) y vuelta a capturar por Toni Zaragozí en las proximidades de la desembocadura del río Algar (Altea) 19 días después, tras recorrer el ave 1.075 km.

-Otros casos interesantes:
En cuanto a longevidad, el 28 de Diciembre de 1991, el equipo de anillamiento de Toni Zaragozí capturó y anilló un ejemplar de Andarríos Chico en el Algar. Casi nueve años después, el 18 de Noviembre de 2000, es vuelto a capturar en el mismo lugar, con la habitual sorpresa de los anilladores y colaboradores asistentes. Pero la historia continúa, ya que el 1 de Febrero del 2003, se le volvió a capturar, 11 años después de su primera vez.




El autor quiere agradecer la colaboración del anillador Toni Zaragozí en este artículo, así como resaltar el trabajo que éste viene realizando, desde hace ya veinte años, para conocer las migraciones de las aves e impulsar incansablemente la conservación de los espacios que les resultan vitales. El también anillador Alfonso Lario, ha colaborado una vez más conmigo y Raúl González está siempre al tanto de los misterios informáticos

miércoles, 4 de abril de 2012

EDWARD S. CURTIS, EL CAZADOR DE SOMBRAS




La desaparición de cada hombre y de cada mujer significa la desaparición de alguna tradición, de algún conocimiento o ritos sagrados que nadie más posee. Por lo tanto, la información que pueda ser recopilada para las generaciones futuras debe recogerse ahora o la oportunidad se perderá para siempre”. (Edward S. Curtis).



Ya hablamos de este fotógrafo en el artículo sobre Fotografía, compromiso y conservación del pasado 10 de febrero (ver) pero desde luego Edward S. Curtis se merecía algo más que aquella breve reseña.

 Edward S. Curtis

Nacido en Whitewater (Winsconsin) en 1868, ha sido uno de los fotógrafos que con su trabajo han conseguido preservar una cultura y una forma de vida, salvándola de perder las señas que les llevaron a ser una nación: la de los indios de Norteamérica. Particularmente, me impresiona el gran objetivo que se impondría y por el que sería conocido.

De pequeño acompañaba a su padre, un pastor que iba predicando por los pueblos. Aquellos largos viajes en caballo, por parajes remotos y salvajes, fueron formando el espíritu de Curtis. Su formación académica fue muy escasa debido a estos periplos.

Canon Chelly-Navajo (1904) Cañón de Chelly

White Shield (1908) Escudo blanco

En 1895 fotografía a la Princesa Angeline, hija del jefe indio Sealth. Poco a poco y entre otros temas, va haciendo fotos de los indios. Tres años después se encuentra en Mount Ranier con un grupo de científicos entre los que están los antropólogos y naturalistas George Bird Grinell y Clinton Hart Merriam que le animan a que siga documentando el pueblo indio, siguiendo una pauta de trabajo. Al año siguiente participa como fotógrafo en una expedición a Alaska pero es en 1900 cuando se produce un giro en su línea de trabajo.

 A smoke day at the Sugar Bowl-Hupa (1923) Un día brumoso en Sugar Bowl (Taza de Azúcar)

 An Oasis in the Badlands, South Dakota (1905) Un oasis en las Badlands (Malas Tierras), Dakota del Sur



“Esto ha cambiado mi vida”
En esa fecha acompaña a George Bird Grinell a la Reserva India Pigean, en el noroeste de Montana para asistir a la ceremonia de la danza del sol. “Esto ha cambiado mi vida” dijo. Esta tradición india le asombra de tal manera que acaba de convencerse de que esas tribus y sus formas de vida deben ser el objetivo de su vida.

Aquí comienza su gran trabajo, una obra de la que dijo “Es demasiado grande. No viviré para verla completa” y que constituye el mayor trabajo gráfico sobre los pueblos indios de Norteamérica. Hizo sus cálculos y pensó que esa tarea le supondría unos cinco años pero realmente le esperaban 30 largos años tras los indios, haciendo más 40.000 fotografías, registrando más de 10.000 horas de sonidos y cantos tradicionales y también filmando una película. Recorrió miles de kilómetros en busca de las tribus, tomando contacto con aquellos indios, ya rendidos, humillados y forzados a vivir en reservas.

 Cheyenne warriors (1905) Guerreros Cheyenne

At the water's edge-Piegan (1910) En la orilla

Hacía apenas diez años de los terribles sucesos de Wounded Knee: a finales de 1890, medio millar de soldados del Séptimo de Caballería rodearon el campamento Lakota (Siouxs) de Minneonjou, en el lugar conocido como Wounded Knee (Rodilla herida), para forzar a sus ocupantes a abandonar esas tierras y ser deportados a Omaha (Nebraska). Se inició un intercambio de disparos y los militares que cercaban el campamento, lo acribillaron. Murieron veinticinco soldados y ciento treinta y cinco indios lakotas (entre ellos, sesenta y dos mujeres y niños).

En 1973, los indios organizaron otra revuelta en Wounded Knee y tomaron la población como protesta por el hostigamiento del gobierno federal y por el uso de las Black Hills. El sitio de los agentes federales a Wounded Knee duró 73 días y murieron dos indios y un federal resultó herido grave. El actor Marlon Brando se negó a recoger su Óscar por El Padrino y mandó en su lugar a una india apache, como protesta ante los hechos.

 Si Wa Wata Wa (1903). Un brillo de rebeldía y orgullo parece brotar de los ojos en este retrato de un anciano indio Zuni, como si el espíritu de la nación india aún no se hubiera extinguido.

 Noatak child (1929) Niño noatak



Uno de los nuestros
Volvamos con Curtis. No debió ser fácil (con lo que acabamos de ver) que un blanco entrara en el mundo de los pieles rojas. Pero Curtis no consiguió sólo eso, sino que fue considerado como un indio más por las tribus con las que convivió largo tiempo para documentar su obra. Más 80 tribus, muchas de ellas ya totalmente desestructuradas, fueron visitadas por Curtis y su cámara. Aprendió a pensar como uno más de ellos y a entender cómo veían la vida, a pensar de la misma forma que lo hacían los indios, a sentirse uno de ellos y a que ellos hicieran lo mismo respecto a él. La resignación y la humillación sufrida por aquellas gentes no pudo con ese brillo de orgullo que muestran en los retratos que fue tomando, no sólo de los grandes jefes sino de todos los componentes de la tribu que sentaba delante de su cámara.

 The Prairie Chief (1907) El Jefe de la Pradera

Six tribal leaders (l to r) Little Plume (Piegan), Buckskin Charley (Ute), Geronimo (Chiricahua Apache), Quanah Parker (Comanche), Hollow Horn Bear (Brulé Sioux), and American Horse (Oglala Sioux) on horseback. Seis líderes tribales (izda a derecha) Pluma Pequeña (Piegan), Charley Ante (Ute), Gerónimo (Chiricaua Apache), Quanah Parker (Comanche), Oso Cuerno Hueco (Brulé Sioux) y Caballo Americano (Oglala Sioux) a caballo.

No sólo fotografió personas; objetos rituales y cotidianos, ceremonias, momentos especiales, juegos, vestuario, vivienda, alimentación… todo lo relacionado con los indios le interesaba para su trabajo porque sabía que eran efímeros, que sus días estaban contados. Con ese nivel de integración que muchos consideran que fue el máximo al que pudo llegar un hombre blanco, supo transmitir a sus imágenes el sentimiento de un mundo que se iba extinguiendo ya de forma definitiva.

Pero treinta años supusieron no sólo casi toda la vida de Curtis. También fue una tarea que le llevó prácticamente a la ruina. Sólo la ayuda del magnate J.P. Morgan y el del presidente Roosevelt consiguieron in extremis que los 20 volúmenes y otras tantas carpetas con los fotograbados de Los indios de Norteamérica, la gran obra de Curtis, pudieran ser acabados y publicados. La colección fue impresa con gran calidad, alcanzando precios cercanos a los 3.000 dólares de la época. Las imágenes publicadas fueron la mitad de las que hizo.

 Papago Indian (1907) India Papago

 Geronimo (1907). Se trata del último jefe indio rebelde. En 1896, para la captura de este líder apache y de la treintena de indios que le seguían, el gobierno de los Estado Unidos tuvo que movilizar a 5000 soldados (la tercera parte de los que contaba el ejército en esa época).

El viaje que hizo para fotografiar a los indios de Alaska, en 1927, sería el que culminara esa enorme tarea y cerrará Los indios de Norteamérica.

Curtis falleció en Los Ángeles en 1952, sólo, prácticamente en el olvido y sin que su obra hubiera sido justamente valorada. Una breve esquela en el New York Times citaba la defunción señalándolo simplemente como “fotógrafo”.

Años después y gracias a la tarea de investigadores, la obra de Curtis fue rescatada de ese olvido. Actualmente, casi todas sus fotografías y demás documentos escritos, gráficos y sonoros se encuentran depositados en la Biblioteca del Congreso de Estado Unidos. Buena parte de sus imágenes pueden consultarse en su web.

 Home of the Kalispel (1910) Hogar de los Kalispel

Edward S. Curtis fue el precursor de un nuevo tipo de fotografía en la que se mezclan el arte y la ciencia, el registro gráfico de los últimos momentos de una cultura con la visión respetuosa del artista, una visión comprometida del fotógrafo.


Todas las imágenes son de uso sin restricciones y están disponibles en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Me he permitido poner los pies de foto originales y su traducción al español.


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